La Sibila Délfica
La Sibila Délfica encarna la escucha como acto. Gira desde la cintura, con los dedos de los pies aferrados a la cornisa, para mirar por encima del hombro; un pergamino se enrolla sobre su regazo mientras cintas y telas respiran en torno a un cuerpo casi escultórico. Miguel Ángel construye la figura con anatomía heroica y la suaviza después con turquesas, naranjas y amarillos luminosos. Pintada en la bóveda de la Capilla Sixtina entre 1508 y 1512, combina la alerta juvenil con la gravedad y el equilibrio, en contraste con la anciana Sibila Cumana cercana. Todo el momento es expectativa: el mensaje se acerca y el cuerpo se dispone a recibirlo.
Por qué esta obra es importante
- Ejemplo paradigmático de anatomía en giro y perfecto equilibrio.
- La profecía transmitida mediante movimiento y color.
En qué fijarse
- Los labios entreabiertos y la mirada de soslayo.
- Los pliegues del turbante y la cinta que parece ondear.
- El pergamino que se enrosca sobre el regazo.
Dato curioso
Es una de las cinco sibilas del techo y la de aspecto más juvenil.
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