Ariadna dormida
La figura duerme sobre una roca acolchada, con la cabeza recogida en el brazo y el manto cubriéndole el cuerpo en pliegues profundos y fluidos. Durante siglos este tipo se llamó Cleopatra —una pulsera en forma de serpiente parecía un áspid—, pero hoy se entiende como Ariadna en el instante previo a que Dioniso la descubra. La composición es una lección de diagonales y texturas: piedra dura convertida en apariencia de piel, tejido y sueño. Es un drama silencioso: el abandono expresado como una línea hermosa.
Por qué esta obra es importante
- Obra maestra del tipo femenino reclinado.
- Su identificación errónea como «Cleopatra» marcó el gusto y las copias posteriores.
En qué fijarse
- El brazo curvado sobre la cabeza en gesto de sueño.
- Los tobillos cruzados que trazan la gran diagonal de la figura.
- Los pliegues profundos en U que tallan el manto y el cojín.
Dato curioso
El rótulo de «Cleopatra» perduró durante siglos por culpa de una pulsera con forma de serpiente.
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