Perseo triunfante (con la cabeza de Medusa)
Canova convierte el triunfo en aplomo detenido. Perseo, desnudo y equilibrado en contrapposto, alza la espada mientras presenta la cabeza de Medusa; las sandalias aladas y la vaina ligera completan el atuendo clásico. El acabado sedoso del mármol disuelve la anatomía en luz, respuesta neoclásica a la antigua gracia. Tallada en 1801, la estatua se transformó en símbolo de renovación en el Vaticano: ocupó el pedestal vacío del Apolo del Belvedere cuando ese maestro fue llevado a París. Cuando el Apolo regresó, Perseo quedó como su contrapunto elegante: contención en el instante que sigue al peligro.
Por qué esta obra es importante
- Renacimiento neoclásico del ideal escultórico antiguo.
- Emblema del Vaticano tras las incautaciones napoleónicas.
En qué fijarse
- Las sandalias aladas y el brazo que sostiene la espada en alto.
- La superficie brillante que redondea y suaviza los músculos.
- La cabeza cercenada sostenida con una calma casi indiferente.
Dato curioso
Ocupó el pedestal del Apolo del Belvedere mientras el Apolo permanecía en París.
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