Martirio de san Erasmo
Poussin representa el martirio con una contención casi clásica. Un fondo arquitectónico frío estabiliza la escena mientras los verdugos hacen girar un cabrestante para arrancar las entrañas de san Erasmo; el asistente del obispo señala hacia el cielo, alineando el hecho y su sentido. Pintada hacia 1628–1629 para un altar de la basílica de San Pedro, la obra ingresó después en la Pinacoteca Vaticana. Los gestos medidos, las figuras dispuestas como en un friso y el color contenido convierten el espanto en meditación sobria: un temprano manifiesto del clasicismo francés en Roma, donde la geometría disciplina la emoción.
Por qué esta obra es importante
- Obra clave en la formulación del clasicismo romano de Poussin.
- Retablo de San Pedro convertido en piedra angular de la Pinacoteca.
En qué fijarse
- El cabrestante que tensa y arrastra las vísceras del santo.
- El gesto sereno del obispo, señalando hacia lo alto.
- La alineación casi de friso contra la arquitectura fría del fondo.
Dato curioso
Fue encargada para la basílica de San Pedro y trasladada más tarde a la Pinacoteca Vaticana.
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