Apolo del Belvedere
En tensión tras lanzar una flecha, Apolo adopta un contrapposto sin esfuerzo: peso en la pierna derecha, la izquierda relajada, el brazo extendido. Un manto ligero cae sobre el tronco de apoyo; la mirada del dios es calma y lejana. Esculpida en el siglo II d.C. tras un original griego perdido (atribuido a menudo a Leocares), la estatua se convirtió en canon de belleza masculina al ingresar al Belvedere Vaticano. Winckelmann la exaltó como el ideal supremo de simplicidad noble y grandeza serena, y artistas como Canova o Ingres aprendieron sus proporciones de memoria. Desde cualquier ángulo, el cuerpo conserva la armonía.
Por qué esta obra es importante
- Referente de la belleza masculina clásica.
- Catalizador del resurgimiento neoclásico europeo.
En qué fijarse
- Contrapposto relajado y brazo derecho extendido.
- Capa apoyada sobre el tronco de soporte.
- Mirada calma y lejana—poder sin tensión.
Dato curioso
Winckelmann la proclamó el ideal supremo de belleza en el arte.
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